¿Cómo funciona un hosting?

¿Qué es un hosting?

Pero primero empezaremos por lo más básico, aunque seguro que ya tienes conocimiento.

Un hosting, o alojamiento web, no es más que una máquina donde tendremos guardados todos los archivos necesarios para poder visualizar nuestro sitio web en internet. Existen varios tipos de alojamientos, como el compartido (el más común y económico), o el dedicado, entre otros.

Esta máquina está las 24 horas del día conectada a internet para que siempre esté disponible nuestro sitio web.

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Un hosting los podemos contratar a diversas empresas del sector por distintos precios según qué busquemos (1GB de espacio, un VPS, un servidor dedicado, etc.). Hay mucha variedad donde elegir, así que depende de cada uno contratar con una u otra empresa lo que más le interese para su proyecto.

¿Cómo funciona un hosting?

Cuando contratas un hosting para tu sitio web, contratas una serie de características en un servidor (ya sea compartido o dedicado), como puede ser la cantidad de espacio de almacenamiento, la RAM, número de buzones de correo electrónico, etc. Gracias a todo esto, conseguirás que tu sitio web sea visible en la red.

Dentro del servidor podrás almacenar todo el contenido de tu sitio web, tanto las páginas HTML o PHP, su CSS o Javascript, y las Bases de Datos necesarias para su correcto mantenimiento. Además, la gran mayoría también tendrán disponible la opción de instalar un CMS como WordPress para comenzar a construir tu sitio de forma sencilla.

La gestión del servidor hace posible que cuando cualquier persona teclee en la barrera de su navegador el nombre de dominio que tengas asociado a tu hosting, pueda visualizar tu sitio web. Esto es posible gracias a las DNS, que traducen el nombre de dominio a una dirección IP, y viceversa.

¿Qué tipos de hosting hay?

Como ya hemos comentado, hay varios tipos de alojamiento web entre los que puedes elegir a la hora de contratar el uno:

Hosting compartido: este es el tipo más económico y común. Es apto para la gran mayoría que comienzan con su sitio web y no tienen todavía una gran cantidad de tráfico mensual. En este tipo de hosting compartes los recursos del servidor con otros usuarios.

Hosting dedicado: este tipo se usa en sitios más grandes y con gran volumen de tráfico web. En esta ocasión dispondrás de un servidor completo para ti solo, sin tener que compartir recursos con otros usuarios (y obviamente, es más caro que el compartido).

VPS: es un paso intermedio entre el hosting compartido y el dedicado. En la teoría compartes la misma máquina que otros usuarios, pero al ser un servicio virtualizado cada usuario tendrá sus propios recursos sin interferir en los de los demás.

Pues ya sabes cuál es el funcionamiento básico de un servidor, así que tan sólo tendrás que mirar cuál se adapta mejor a tus necesidades y comenzar a crear tu sitio web.

Vía: publicatusnoticias.es